Aquella tarde terrible del domingo 25 de julio de 1937, en la brutal confusión de la retirada republicana en Brunete, bajo la sombra letal de las alas de fuego de la aviación de Franco, Gerda Taro, la "pequeña rubia", la guapa e intrépida reportera antifascista, cayó del estribo del automóvil al que se había encaramado y fue arrollada accidentalmente por un carro de combate. El tanque era un T-26 ruso del ejército republicano e ingresaba en la carretera desde campo abierto marcha atrás. La fotógrafa se encontraba en el suelo, tras un pequeño ribazo, y el pesado ingenio mecánico le pasó por encima causándole una terrible herida con sus cadenas, destripándola literalmente. La joven no murió en el acto: sujetándose los intestinos y manteniéndolos a duras penas en el vientre abierto fue llevada al hospital inglés de El Goloso donde falleció en la madrugada del día siguiente, seis días antes de cumplir los 27 años.Aníbal González, el tanquista albaceteño que conducía el carro, no se apercibió de lo sucedido y continuó su camino. Sí lo hizo su amigo y paisano Fernando Plaza, que conducía otro de los tanques T-26 y vio perfectamente la horrible escena. Un tiempo después, al detenerse los carros, fuera ya de la zona de combate, para formar una segunda línea defensiva, Plaza le espetó desde su tanque a González: "¡Te has cargado a la francesa!". Gerda Taro (Gerta Pohorylle), que en su seudónimo artístico jugaba con el nombre de Greta Garbo, era en realidad una judía alemana pero hablaba perfectamente el francés, residía en Francia tras escapar de los nazis y trabajaba para Ce Soir, lo que explica la confusión.
4 final
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